domingo, 6 de octubre de 2019

CUENTOS 2017


Nombre: Mariana Moreno Taborda.
Grado: 5 A.
Profesora: Liliana Sánchez.

LOS LIBROS DE RUBIELA
Había una vez una niña de 7 años llamada Rubiela, a ella le encanta leer, por eso tiene una habitación llena de libros, sus favoritos son: La Biblia, cien años de soledad, Don Quijote de la mancha, El señor de los anillos y El conde de Montecristo. Para sus padres ella es la hija perfecta, pero en la escuela… todo es diferente, Rubiela siempre leía cuándo terminaba un examen, un ejercicio e incluso en descanso, los demás niños y niñas, la veían cómo una loca, una rara, porque siempre leía, en vez de comprarse un celular, incluso por ahí andaban rumores de que ella hablaba con los libros cómo si fueran personas.
Un día Melinda, una niña de la escuela, fue a investigar que era lo que pasaba con Rubiela, porque era tan rara., Rubiela la invitó a ir con ella a su biblioteca, Melinda la siguió, al entrar allí, Rubiela empezó a conversar con Romeo y Julieta, mientras Melinda hacía una cara de espanto, de repente, la alfombra de la biblioteca salió volando con Melinda y Rubiela encima de ella, después de tener unos 2 o 3 km de distancia entre la casa y la alfombra voladora, esta se dirigió velozmente hacia los ladrillos de la casa, Melinda gritó: - ¡Vamos a morir, dime que esto es una pesadilla! – Rubiela le contestó que no. Lo último que Melinda vió antes de cerrar los ojos fue la pared de ladrillos en su frente, pero Rubiela le dijo: - tranquila Melinda, abre los ojos, seguimos con vida – Melinda los abrió y vió a Julieta en su torre mirando enamorada a Romeo – Ese rumor de la escuela de que hablo con los libros es cierto, pero lo hago para, no sólo ver las imágenes de los libros en movimiento, sino para interactuar con los personajes de cada historia – Dijo Rubiela.
Melinda le dijo: - Rubiela… perdón por llamarte rara… es que sólo ahora me doy cuenta que los libros enseñan y que el conocimiento abre todas las puertas. Rubiela le dijo que la perdonaría y que si quería podían ser amigas, Melinda le dijo que si y desde ese día Rubiela ya no era la niña rara, era la niña que tenía amistad en todo lugar.

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